jueves, 24 de julio de 2008

Alma infinita

Un día lo quisiste, lo intentaste y de a poco lo fuiste logrando: querías entrar en mí, en cada partícula de mi cuerpo para que te guarde para siempre. Y así empezaste: primero por mis pies acariciándolos con una pluma. Tu lengua y tus manos lograron obtenerme hasta la cadera y una canción te regaló mis pechos. Luego las manos, tardaste, pero una noche a oscuras hizo que quieran estar a tu lado. Y mi cara te la entregué para ya poder tenernos con todos los sentidos. Labios, nariz, oídos: ahora te escucho, te huelo y te beso. Entonces no solo entraste en mí sino que yo entre en vos hasta sentirte con el alma.

Un alma infinita.

No hay comentarios: