Miro tus ojos inertes en las fotos. No sé si busco algo, si es mi forma de todavía reconocerte, pero me hace sentir rara. Conozco de memoria esa cara, la recorrí con mis manos y mi boca tantas veces y ahora está sólo en el mundo de mi imaginación y de las pantallas. Me parece ridículo. Eso, ridículo escribir de nuevo acá, ridículo volver a mirar tus fotos, ridículo que me parezcas hermoso, ridículo como no te beso hace tanto, ridículo lo que estés pensando de mi cuando leas esto, ridículo si todavía pensás en mí y ridículo si no. Estoy parada en el ridículo, en un intento insensato de olvidarte, ¿para qué? si tu cara siempre va a pertenecer a ese mundo imaginario. Y escribo esto y me hago hambre a mi misma, uf, no quería, pero se me escaparon los sentimientos. Por ahí porque tuve una solitaria tarde de gorda o porque estoy escuchando Drexler hace tres horas o porque desde que lo vi a tu hermano no dejo de soñar con vos. Y tengo ganas de verte, para saber cómo estás y traer tu cara a mi mundo real un ratito, sólo eso. Y porque, si te soy sincera, me parece ridículo, también, que no tengas ganas de darme un abrazo. ¿Aceptás?
(Por ahí si escuchás Salvapantalla o Noche Desvestida mientras leés por segunda vez esto el "si" sale más fácil.)
((Tengo ganas de estar tirada en el pasto, mirando el cielo, charlando, con sonrisita y sin rencores.))
sábado, 28 de septiembre de 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)