viernes, 4 de enero de 2013

5 de enero.

Hace al rededor ocho 5 de enero que siento lo mismo. Salvo este.
Me acuerdo el primero o segundo,  fui a tu departamento cuando se hicieron las 00:00hs. Fui acompañado.
Ese día estaba mas nervioso que otra cosa, no entendía muy bien qué pasaba ni por qué. Pero pasaba y ya.
Los demás vinieron solos pero siempre acompañados por lo mismo, la unión, el compañerismo, el amor, el volverse de vacaciones, etcétera.
Pero hoy, clavadas las 00:00hs nuevamente del 5 de enero, todo es distinto.
Tengo un sentimiento tan austero, solitario y vacío que todo me parece insuficiente.
Escribir esto, por ejemplo, mandarte un mensaje, llamarte, hacer una carta, grabarte una canción, leerte un poema, comprar un regalo, pedirle al cielo que te traiga a dormir conmigo.
Nada, nadie, sólo vos, podes llenarme.
Hoy te necesito, porque así lo dicta mi corazón y no mi razón.
Porque mi corazón habla, mi corazón ve, mi corazón rechaza y mi corazón sueña.
En cambio mi razón ignora, mi razón intuye y mi razón descansa con tu propio amor.
Te amo porque así lo siento, porque así me hice, al lado de vos.
Te agradezco que me hayas dejado pasar tanto tiempo en tus brazos, por quererme tanto, por hacerme tan bien.
Te amo, te regalo dos de las fotos mas lindas del mundo.