
Inspirador de la inspirada. Y ahora no hay que pensar porque sin imaginación lo tengo a unos pocos pasos: dormido en mi cama, tapado solo con una sábana de flores; primero de espaldas, ahora mirándome aunque con los ojos cerrados. Lo podría mirar de lejos y de a poco ir acercándome para observarlo nariz con nariz por horas sin que él se de cuenta. Dormido y frágil y blanco y solo; él. Ganas de besarle la espalda tibia y el cuello y la boca, ganas de dormir abrazada; yo. Igualmente no me siento bien escribiendo sabiendo que está tan cerca y sin mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario