domingo, 20 de julio de 2008

Soñador


Esta sentado frente a una computadora y maldice porque trabajó todo el día y porque es medianoche y seguirá trabajando. Un trabajo inútil y rutinario para él que odia la fantasía. Un trabajo eterno, sabe con certeza que lo hará toda la vida, hasta que se muera (si algún día se muere).

Decía, que esta sentado en frente de la pantalla azul oscuro con interminables y monótonas palabras (a las cuales compara con su propia vida) que simbolizan títulos de cuentos. Es que de eso trata su trabajo: sueña historias. Todas las novelas, cuentos, poemas, obras, famosas o no, buenas o no, todo lo que se haya escrito él lo sueña. Puede ser el protagonista, el villano o, en el mejor de los casos, solo un espectador como si estuviese pegado a una butaca de cine. Cada noche se encuentra ahí de repente sin saber el porque, obligado a soñar y a seguir soñando. Digo obligado porque le es imposible no hacerlo ¿se creen que no lo intentó? Es algo sobrenatural y lo único que puede hacer es obedecer al destino.
Comienza a soñar. Es una obra de teatro, muy trágica para su gusto. Termina. Se transforma en un enano y sufre la muerte de Blanca nieves. Ahora se enamora, después entra en una historia donde el protagonista debe elegir su propio camino (esos le gustan, si no lo hace en su propia vida por lo menos lo hace acá) y de eso pasa a relatar su vida sentado en un banquito de madera.
-Autobiografía, así se llama,- piensa.
Así horas y horas, hasta que llega un momento en donde sabe que tiene que parar y es cuando suena su despertador y una vez más comprende que volvió a soñar lo mismo que cada noche. Sueña que sueña historias frente a una computadora, sueña que esta sumergido en ese enfermizo negocio.
Se levanta y piensa que tal vez ni siquiera este despierto, que esta tampoco es su vida y que es una más de las historias de la computadora: la del hombre perdido entre sus sueños y la realidad.

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