Volver a verte es como volver a estar en casa, con todos los sentidos. Escuchar esos nombres que alguna vez también fueron mios y alegrarme porque estén bien. Oler con sólo acercarme a tu cuello tu casa, el hogar, tu cuarto, ese perfume que se te impregna en la piel de una manera tan particular a vos y sólo a vos. Besar tu boca carnosa, tan llena de calor y pasión como el primer día que la besé. Conocer de memoria tu cuerpo, tu espalda con imperfecciones, tus manos grandes pero que me acarician sin torpeza. Ver tu cara particular y hermosa como siempre, tus rulitos despeinados. Pero sobre todo, que tu barba roce mi mejilla con toda la suavidad que recordaba y sentir que ahí estoy bien, que podría dejar que el tiempo pase infinitamente en un abrazo tuyo.
En serio no sé qué pasará entre nosotros hoy, mañana o al final de nuestras vidas. En serio ya no espero nada de vos. Pero también es en serio que siento esas cosas casi mágicas cuando te tengo cerca y, a pesar de todo y todos, me gusta.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario